Silencio
Estamos todos opinando, todos juzgando, todos manifestándonos y empiezo a pensar que quizás lo que hoy toca, lo que hoy suma, lo que realmente aporta, es el silencio.
Tengo poco o nada que decir en esta semana pues creo que todo mundo está diciendo demasiadas cosas y puede que sea mejor callarse y lograr de ese modo bajarle el volumen a tanto ruido. Estamos todos opinando, todos juzgando, todos manifestándonos y empiezo a pensar que quizás lo que hoy toca, lo que hoy suma, lo que realmente aporta es el silencio.
Lo que hace una diferencia es bajar la voz, darle un par de vueltas a esa sentencia flamígera, a ese juicio inapelable que tiene usted para expresar sobre cualquier asunto en tendencia en su red social predilecta. Desde aquí le invito a pensarlo dos veces, a dejarlo descansar unos cinco minutos o, mejor aún, unos cinco días y ver luego qué pasa.
Con algo de suerte y filosofía se sorprenderá al saber que no pasó nada. Nada se arregló ni se puso peor –o quizás sí, pero eso no es culpa suya–, aunque lo más probable es que ahora comprenda un poco mejor aquel asunto que parecía urgente y crucial. Y puede que hasta se dé cuenta que esa primera opinión o acercamiento no era el más certero, ni el más adecuado. Podría reparar incluso en que eso que pensaba expresar en caliente y sin filtro era un despropósito, una insolencia, una temeridad o de plano una total estupidez.
Mire nada más de la que se libró. Si en esos cinco días, además, se dedicó a documentarse un poquito sobre aquel asunto impostergable, sobre aquel ilusorio imperativo que le generaba tanta ansiedad abordar, habrá conseguido ser una persona más informada, más sabia, más prudente y cauta. Piense que si no lo hizo se salvó de la ignominia, del vergonzoso papel de opinar o juzgar desde la ignorancia o el prejuicio.
En cualquiera de los casos habrá hecho un bien para usted, para el prójimo, para el mundo. Habrá hecho un aporte invaluable al silencio, a la reflexión, al vacío que deja espacio para que sople el viento, que en este caso es aliento vital. Para que reine el sosiego de donde nace lo armonioso, ese espacio en blanco donde se puede crear y recrear el mundo.
Esta semana yo me callo y les invito a hacer lo mismo. Disfrutemos juntos del silencio que, como decía Gustavo Cerati, no es tiempo perdido.



Tremenda reflexiòn Jeancito.